Galería de imágenes

ENLACES DE INTERES

Dr. A. Ramos

INFORMACION PEDIATRICA

 

Ayuntamiento de Gáldar

Alimentación complementaria de los seis a doce meses

 

La leche materna es el alimento ideal para el bebé a lo largo de los primeros 6 meses de vida. En esta fase cubre todas sus necesidades nutritivas. A partir de los 6 meses, la lactancia exclusiva (materna o artificial) no basta. Por otro lado, el aparato digestivo y los riñones del bebé no están lo suficientemente maduros para asimilar alimentos distintos de la leche (alimentación complementaria) hasta los 4 meses Por tanto, la alimentación complementaria no debería introducirse antes de los 4 meses ni retrasarse más allá de los 6. Aun así, la leche (preferiblemente materna) debería seguir siendo la principal fuente nutritiva durante todo el primer año de vida.

¿Qué alimentos se introducen?

Entre los 6 y 12 meses se pueden introducir prácticamente todos los alimentos, sin que haya unas reglas fijas para el momento de su introducción. Las excepciones son la leche enterala miel (ambas no recomendables antes de los 12 meses) y los frutos secos (en este caso, no antes de los 3 años por el riesgo de atragantamiento).

- Los cereales aportan energía en forma de hidratos de carbono. Los hay sin gluten (procedentes sobre todo de arroz, maíz, mijo y tapioca) y con gluten (trigo, cebada, avena, centeno). Hay mucha controversia en cuanto a la edad de introducción del gluten por su posible relación con el desarrollo de enfermedad celíaca. Hoy en día, se recomienda introducirlo en pequeñas cantidades no antes de los 4 meses de vida.

- Las verduras y hortalizas: tienen vitaminas, minerales, almidón y fibra. Es mejor elegir vegetales variados y hervirlos con una pequeña cantidad de agua, cocinarlos al vapor o en olla a presión para perder menos vitaminas. No conservar más de 24 horas en nevera.

- Las frutas son ricas en fibra y vitaminas. La vitamina C se pierde por oxidación exponencialmente con el tiempo transcurrido tras exprimir la fruta. Por ello debe consumirse enseguida. Por otro lado, el zumo de fruta no debería darse nunca en biberón, porque aumenta el riesgo de caries. Hay que evitar zumos comerciales que son muy ricos en azúcares.

- La carne y pescado son de origen animal. Son ricos en proteínas, hierro y zinc. Deben darse todos los días o lo más frecuentemente posible. Los ácidos grasos que hay en el pescado azul son importantes para el desarrollo neuronal.

- Las vísceras (hígado, sesos, ...) no tienen ventajas nutricionales sobre la carne magra. Tienen mucha grasa y tienen riesgo de contaminación por parásitos, tóxicos y hormonas. Por ello no se recomiendan. Tampoco el caldo de carne que no tiene valor nutritivo.

- Los huevos deben consumirse siempre cocidos por el riesgo de transmisión de Salmonella y para que la clara se digiera mejor.

- Las legumbres: tienen hierro, aunque de menor calidad que el de la carne. También aportan fibra. Al principio se deben ofrecer sin piel para evitar la flatulencia.

- El aporte de agua cuando el bebé está alimentado sólo con leche, es suficiente a través de ésta. Pero, a partir de la introducción de la alimentación complementaria, conviene ofrecer agua para asegurar cubrir las necesidades.

- La leche y derivados: de los 6 a los 12 meses de vida se recomienda dar unos 300-500 ml de leche o derivados al día. Según el contenido en la dieta de otros alimentos de origen animal. Se recomienda esperar hasta los 12 meses para tomar leche entera de vaca. Es pobre en hierro y su ingesta precoz puede causar sangrado intestinal microscópico. La leche desnatada o semidesnatada tiene mucha menos energía y vitaminas liposolubles que la leche entera de vaca. Y ofrece un exceso de calorías en forma proteica, por lo que no se recomienda antes de los 2 años.

- La miel puede contener esporas de Clostridium Botulinum, el agente causal del botulismo. Pueden ser absorbidas a través del intestino inmaduro del lactante por lo que no se debe dar en menores de 1 año.

No se debe añadir sal o azúcar a las comidas antes del año de vida.

¿Cómo introducir los alimentos?

Se aconseja introducir los nuevos alimentos de uno en uno. Separarlos al menos 3 días para que el niño se vaya acostumbrando a cada sabor y poder saber qué alimento es el causante en caso de reacción alérgica. Al principio en pequeñas cantidades. Y aumentar poco a poco la cantidad y consistencia.

A los 6 meses la mayor parte de los niños se pueden sentar con apoyo y están perfectamente capacitados para comer con cuchara. Hay que evitar a partir de entonces el biberón. Su uso prolongado incrementa el riesgo de caries y de problemas de oclusión dental. Se debe ofrecer al niño una variedad de sabores y texturas e incrementar poco a poco su consistencia.  A los 8-10 meses como máximo, el niño debería estar tomando alimentos triturados. Dejarlo para más adelante puede causar dificultades posteriores en la masticación.

Cuando el niño tenga la habilidad suficiente para llevarse la comida a la boca, los padres pueden optar por dejar que el niño coma por sí mismo en lugar de ser alimentado por los padres (método “baby-lead-weaning”)

Un ambiente cómodo y relajado durante las comidas facilita unos buenos hábitos alimentarios. Proporciona oportunidades para la interacción social. Conviene incorporar cuanto antes al niño a la comida familiar, con pequeñas adaptaciones.

Se puede estimular pero nunca forzar al niño para que coma. Conviene evitar distracciones y chantajes emocionales. Hay que adoptar una postura neutra ante la comida y confiar en que el niño comerá de acuerdo a sus necesidades. Cuando se da una gama de alimentos distintos, la mayoría de los niños tienden a hacer una selección variada. De este modo, instintivamente eligen una dieta nutricionalmente completa. Hay que tener en cuenta que pueden ser precisos varios intentos (10-15) hasta que el niño se acostumbre a los nuevos sabores. Habrá que perseverar aunque el niño los rechace inicialmente.

¿Cuándo introducir los diferentes alimentos?

En el momento actual no parece haber razones científicas que justifiquen un orden concreto de introducción de los diferentes alimentos entre los 6 y 12 meses, incluso para aquéllos considerados como más alergénicos.

Descárgate la presentación con los PUNTOS CLAVE: 

Alimentación entre uno y seis meses

 
 
 
 

La leche es el alimento esencial en esta etapa. Se recomienda lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses.

Sobre esta edad se puede complementar la lactancia con alimentos adecuados, oportunos y seguros.

La lactancia materna se aconseja hasta los 2 años o más, según la madre y el lactante deseen.

¿Por qué lactancia materna?

La leche materna es el alimento ideal para el bebé. Es nutritiva, barata y aporta defensas. Establece una relación afectiva entre madre e hijo. Favorece el desarrollo neurológico del niño. Además es lo natural.

¿Cuándo dar fórmula artificial?

Si la madre no quiere o no puede dar lactancia materna, se dará leche de fórmula hasta el año de edad. Para una correcta alimentación del bebé están en el mercado las leches de inicio. Suele poner un "1" en el envase. Se usan desde que nace el bebé hasta los 6 meses de edad.

¿Cómo se preparan los biberones?

Se puede usar directamente agua del grifo, si en su localidad hay buen control sanitario del agua para el consumo humano. Para mayor seguridad, durante los primeros meses de vida, es prudente hervir el agua durante 1 minuto. También se puede usar agua embotellada baja en sales minerales (en la etiqueta debe poner “apta para alimentación infantil”).

Todas las leches en polvo se preparan con el agua tibia. La cantidad debe estar bien medida en el biberón. Se añade después un cacito raso de leche en polvo por cada 30 cc (1 onza) de agua.

¿A qué se llama alimentación complementaria?

Se llama así a todos los alimentos diferentes a la leche.

La función de la alimentación complementaria es ofrecer energía y nutrientes adicionales pero sin sustituirla.

La mayor parte de niños aceptarán mejor los alimentos nuevos si al principio toman primero el pecho o biberón y después se le ofrece la nueva comida. No hay que olvidar que el alimento principal en el primer año sigue siendo la leche.

¿Cuándo se  debe introducir otros alimentos?

Sobre los 6 meses el bebé está preparado para empezar a comer con cuchara. Es el momento adecuado para introducir otros alimentos. Pero nunca es para sustituir a la leche sino para complementarla.

No se recomienda introducir otros alimentos antes de los 4 meses (no presenta el desarrollo madurativo y psicomotor necesario) ni después de los 7 meses (pueden aparecer dificultades para la masticación).

Los nuevos alimentos se deben introducir en pequeñas cantidades, sin forzar.

¿Qué alimentos se deben introducir primero?

No hay razones para establecer un orden ni una cronología exacta en la introducción de los distintos alimentos complementarios. Pero se aconseja empezar con aquéllos ricos en hierro (carne en purés) para prevenir su déficit. Y el resto de forma gradual, separando unos días la introducción de cada nuevo alimento.

¿Cuáles son los alimentos ricos en hierro?

El hierro está sobre todo en la carne. Esta se puede dar añadida a las verduras en forma de puré.

¿Cómo introducir los cereales?

No hace falta introducir leche de fórmula en niños amamantados para preparar las papillas de cereales. Se le puede dar con agua, leche materna, o en las frutas.

El gluten se aconseja introducirlo en pequeñas tomas. Preferiblemente mientras continua con lactancia materna y no después de los 7 meses.

¿Y las frutas?

En pequeñas cantidades, poco a poco. Mejor fruta natural, de temporada, en papilla y con cuchara.

 
Autor/es: 

Ver la televisión es el hábito de vida que más se relaciona con la obesidad infantil (Pediatr Obes)

Un equipo liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) ha realizado un estudio para identificar hábitos de vida que puedan influir en el desarrollo de sobrepeso y obesidad durante la infancia. Entre todos los comportamientos analizados, el consumo de televisión es el que muestra una relación más fuerte con la aparición de sobrepeso y obesidad.

Publicado Pediatric Obesity, el estudio se basa en los datos de 1.480 niños y niñas de Sabadell, Guipúzcoa y Valencia participantes en el proyecto INMA (Infancia y Medio Ambiente), una red de investigación española dirigida a estudiar el papel de los contaminantes durante el embarazo y sus efectos en la infancia. Las y los investigadores tomaron en consideración cinco hábitos de vida distintos: la actividad física, las horas de sueño, el consumo de televisión, la ingesta de vegetales y el consumo de alimentos ultraprocesados. Cuando las y los niños tenían cuatro años, el equipo científico pidió a las madres y los padres que aportasen detalles sobre sus hábitos de vida a través de varios cuestionarios. Con el objetivo de medir el impacto que ejercen estos hábitos en su salud, se calculó el índice de masa corporal (IMC), el diámetro de la cintura y la presión sanguínea de cada uno de los participantes cuando éstos tenían 4 años y también posteriormente, a la edad de 7.

“La mayoría de estudios realizados hasta la fecha se han centrado en el impacto que tienen estos hábitos de vida por separado, sin tener en cuenta los efectos acumulativos”, comenta Martine Vrijheid, colíder del estudio. “Pero es bien sabido que los comportamientos poco saludables tienden a coexistir e interrelacionarse entre sí –añade-. Por eso, en nuestra investigación hemos examinado los hábitos de vida en su conjunto, para desarrollar intervenciones que aborden los factores determinantes de la obesidad desde un punto de vista más amplio”.

De acuerdo con los resultados, aquellos niños y niñas que con 4 años son menos activos y están más apegados al televisor muestran un mayor riesgo de sobrepeso, obesidad y síndrome metabólico al cumplir 7 años. Los investigadores también tuvieron en cuenta el tiempo dedicado a otras actividades sedentarias, como leer, pintar o hacer rompecabezas. Sin embargo, estas actividades no parecen influir en la aparición de sobrepeso u obesidad.

“Cuando miran la televisión, los niños ven gran cantidad de anuncios de comida poco saludable. Esto puede propiciar el consumo de estos alimentos”, afirma Dora Romaguera, colíder de la investigación. Los productos ultraprocesados, como la bollería, las bebidas azucaradas o los cereales refinados, son ricos en azúcares, sal y grasas saturadas, pero su aporte nutricional es muy bajo. De acuerdo con los resultados del estudio, un consumo elevado de estos alimentos a los 4 años se relaciona con un IMC más alto a los 7 años.

Además, el hecho de estar frente a la pantalla “los disuade de realizar actividad física e interrumpe su tiempo de sueño,” añade Sílvia Fernández, investigadora posdoctoral de ISGlobal. Tal como enfatizan las investigadoras, un tiempo de sueño adecuado en la primera infancia es crucial para el control del peso más adelante. “Según estudios previos, el 45% de los niños y niñas no duermen las horas recomendadas por día”, asegura Fernández. “Esto es preocupante porque se ha visto que la falta de sueño en la infancia tiende a relacionarse con la obesidad”.

“Identificar aquellos hábitos que fomentan el sobrepeso y la obesidad en las primeras etapas de la vida puede ayudarnos a definir estrategias preventivas que eviten la aparición de otras afecciones, como las enfermedades cardiovasculares y metabólicas en la vida adulta”, afirma Rowaedh A. Bawaked, primera autora del estudio.

Según concluye la investigación, para la salud adulta es crucial seguir unos hábitos de vida saludables durante la infancia: invertir pocas horas frente al televisor, realizar actividad física extraescolar, dormir las horas pertinentes, consumir vegetales en abundancia y descartar la ingesta de productos ultraprocesados.

 

Más probabilidades de TDAH en hijos de madres jóvenes (Sci Re 

  •  29 oct. 2019

Las madres jóvenes tienen una mayor probabilidad de tener un hijo con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), según una nueva investigación de la Universidad de Australia del Sur.

Publicada en Scientific Reports, la investigación explora la relación genética entre los rasgos reproductivos femeninos y los trastornos psiquiátricos, y ha descubierto que el riesgo genético del TDAH en los niños estaba fuertemente asociado a la edad materna temprana en el primer nacimiento, en particular para las mujeres menores de 20 años.

Para llevar a cabo el estudio los investigadores utilizaron datos genéticos de 220.685 mujeres del Biobanco del Reino Unido. Examinaron las correlaciones genéticas entre cinco rasgos reproductivos femeninos -edad al primer nacimiento, edad en la primera relación sexual, edad en la primera aparición de la menstruación, edad en la menopausia y número de nacimientos vivos- y seis trastornos psiquiátricos comunes -TDAH, autismo, trastornos alimentarios, depresión, trastorno bipolar y esquizofrenia-.

El investigador Hong Lee asegura que los hallazgos podrían ayudar a mejorar la salud reproductiva en las mujeres y ofrecer mejores resultados para sus hijos. Explica que las mujeres jóvenes pueden tener dificultades, especialmente cuando se están adaptando para convertirse en madres mientras aún son jóvenes. "Al comprender los vínculos entre ser madre a edad temprana y tener un hijo con TDAH podemos educar y apoyar antes y mejor a las familias ", afirma.

El científico indica que el enfoque es doble. En primer lugar, se puede informar a las mujeres jóvenes del alto riesgo genético de tener un hijo con TDAH si dan a luz a una edad temprana. "Esto puede advertirles y evitar que den a luz a una edad inmadura, que no solo mejora su salud reproductiva sino también el entorno materno de su hijo", advierte.

En segundo lugar, se puede educar a las madres jóvenes sobre las características del TDAH, como la impulsividad y los comportamientos desatentos, "que pueden ayudar a las madres a reconocer mejor la condición de sus hijos y buscar tratamiento más pronto que tarde", apunta.

A pesar de todo, el investigador aclara que, si bien los hallazgos son significativos, existen algunas complejidades latentes. "Es importante comprender que, aunque existe una relación genética clara entre el TDAH y las madres jóvenes, esto no es necesariamente una relación causal", puntualiza.

El TDAH es un trastorno altamente hereditario, lo que significa que una madre joven también puede tener los genes que afectan el riesgo de TDAH que luego hereda su hijo. "Saber que una mujer tiene una predisposición genética para el TDAH puede registrarse en el historial médico de su familia y luego usarse para controlar su salud y la salud de su descendencia. De esta manera, podemos asegurar que tanto la madre como el niño reciban el apoyo y la ayuda necesitan", concluye.

 

Adicción a las nuevas tecnologías en los niños (AEP)

 

El mal uso y abuso de las tecnologías puede llegar a suponer un serio problema en determinados casos

Adolescentes mirando a sus teléfonos móviles

Por primera vez los niños son nativos digitales y la tecnología digital se ha convertido en una necesidad para todos. Los niños la utilizan no sólo como entretenimiento y diversión, sino también como comunicación y fuente de información. Se emplean a diario en los colegios y las tareas escolares, formando parte de su vida cotidiana desde edades muy tempranas.

¿Es muy frecuente?

No se conoce la prevalencia real. Se sabe que más de un 15% de la población adolescente hace un uso problemático del móvil, aunque la tendencia es progresivamente al alza y cada vez más preocupante.

¿Cuáles son los riesgos del uso de las pantallas y tecnologías?

Las nuevas tecnologías tienen muchas ventajas, pero pueden llegar a suponer un serio problema en determinados casos:

  • Niños que hacen un mal uso en lugares o momentos inadecuados: mientras comen o en la cama antes de dormir.
  • Niños que las utilizan más tiempo del adecuado para su edad. Los niños menores de dos años no deberían utilizarlas. Según las nuevas recomendaciones de los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a los 2 años podrían comenzar a pasar tiempo delante de una pantalla, como televisión o videojuegos, pero nunca más de una hora, algo que también se recomienda en niños de3 a4 años.Para niños mayores de 5 años no se deberían sobrepasar las dos horas diarias, con la regla de “cuanto menos, mejor”.
  • Niños y adolescentes que sufren una verdadera adicción a las mismas.

El mal uso y abuso de las tecnologías se han relacionado con los trastornos de sueño, y consecuentemente con problemas de rendimiento académico y falta de atención.

Asimismo, existe una relación directa y paralela entre el abuso de las tecnologías y el aumento de la obesidad y el sobrepeso en la población infantil, pues va en detrimento del tiempo dedicado a jugar al aire libre, hacer deporte o ejercicio físico. Los niños son cada vez más sedentarios.

Otro riesgo que puede existir es el acceso a contenidos indeseables para su edad, así como el riesgo de sufrir cyberbullying, que sería incluso más grave que cualquier otro tipo de bullying por la expansión inmediata y sin control que supone la red.

¿Qué actitud hay que tomar?

Lo primero tomar conciencia de la posibilidad de que exista un problema. Actualmente se recomienda un uso racional, priorizando las obligaciones y diferenciando entre días de colegio y festivos.

Controlar el tiempo que el niño está delante de las pantallas. Se desaconseja cualquier tipo de pantalla electrónica en la cama antes de conciliar el sueño nocturno, pues se sabe que la luz y el tipo de ondas que emiten son estimulantes, independientemente de cuál sea el contenido.

Los adultos deben dar ejemplo, haciendo un uso adecuado y responsable de las tecnologías, prestando especial cuidado cuando se comparta tiempo con los niños.

¿Cómo se puede detectar este tipo de adicción?

Se debe sospechar ante un cambio en la conducta y en el carácter del niño o el adolescente, aparición de conflictos con las personas cercanas, dificultad en las relaciones sociales o bien cambios en la manera en la que afrontan el disfrute de la vida y el aburrimiento.

Ante cualquier sospecha, sería recomendable solicitar ayuda a los profesionales cuanto antes.

 

 

Pediatras de AP realizan una guía de ayuda para casos de emergencia

16 septiembre, 2019
pediatras

..Redacción.
Una crisis asmática; un atragantamiento; una fractura después de una caída o una reacción alérgica son episodios que pueden producirse todos los días en un centro escolar. Ya sea, en escuelas infantiles como en colegios e institutos. Dado que la mayoría de los centros en nuestro país no cuenta con personal sanitario específico, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) ha puesto a disposición de los colegios la Guía de Ayuda para Centros Docentes. Bajo el subtítulo de “Manejo práctico de los problemas de salud pediátricos más frecuentes. Consejos para el profesorado y los cuidadores escolares”, este documento, que se publicó por primera vez en 2015, ha sido actualizado este 2019.

La AEPap ha puesto a disposición de los colegios la Guía de Ayuda para Centros Docentes

Coincidiendo con el inicio del curso escolar, AEPap recuerda a todos los profesionales que trabajan con niños la importancia de contar con una herramienta de información rigurosa para crear “una escuela saludable”. Así lo afirma la Dra. María Esther Serrano, coordinadora de la Guía. El documento ha sido elaborado a partir de las aportaciones de 16 especialistas. La mayoría de ellos son pediatras de atención primaria, miembros de los grupos de trabajo de AEPap y colaboradores habituales de la web “Familia y Salud”. Este lugar, la asociación ofrece consejos de salud infantil para población general.Sin embargo, también hay otros médicos y profesionales de enfermería escolar.

Para la coordinadora, “la Guía no sustituye a la asistencia sanitaria por profesionales. Trata de facilitar y mejorar la actuación en situaciones de urgencia o para manejar problemas de salud en el día a día, de los profesionales no sanitarios que trabajan con niños y adolescentes”. De este modo, “puede servir como material básico de apoyo en los centros docentes, de manera que dispongan de una fuente fiable, uniforme y práctica donde consultar aquellas incidencias o problemas médicos que les surjan en su labor diaria”.

“La Guía no sustituye a la asistencia sanitaria por profesionales, trata de facilitar y mejorar la actuación”

 

¿Cuándo dormirá mi bebé de un tirón? El sueño en bebés menores de 12 meses

*Asociación Española de Pediatría

 

La mayoría de los niños desarrollan un patrón de sueño normal sin ninguna clase de ayuda, al igual que la gran mayoría aprende a caminar o a controlar esfínteres sin entrenamiento de ningún tipo. Como en otros aspectos del desarrollo infantil, hay muchas variaciones de un bebé a otro.

 

Durante los seis primeros meses, el sueño solo pasa por dos fases y a partir del segundo semestre de la vida van apareciendo las fases de sueño de la edad adulta (que son cuatro), pero cada bebé evolucionará de forma particular. El temperamento individual y el ambiente familiar contribuyen a que algunos bebés tengan más dificultades para conciliar el sueño o más ansiedad de separación.

Ver el artículo completo

 

 Qué es el asma infantil

Causas, síntomas y tratamiento del asma en los niños

Marisol Nuevo
9 de abril de 2019

El asma es una enfermedad común en la infancia, que se reconoce por la dificultad respiratoria con respiración prolongada y sibilante. Actualmente afecta a más de 150 millones de personas en todo el mundo.

El asma bronquial se define como una enfermedad inflamatoria crónica de las vias aéreas, que se caracteriza por una obstrucción bronquial variable y reversible que presenta dificultad para respirar. ¿Qué desencadena esta obstrucción?: desde alergenos como el polen o los ácaros hasta fármacos, ejercicio físico, aire frio... Se trata de la enfermedad crónica grave más común en la infancia.

Cómo afecta el asma a los niños

Niño con broncodilatador

 

Para completar la información entra en este enlace:

 https://www.guiainfantil.com/articulos/salud/asma/que-es-el-asma-infantil/ 

 


 

Europa dice que no hay evidencia de que dar la alimentación complementaria antes de los 6 meses de edad sea perjudicial

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) ha publicado un informe, titulado 'Rango de edad apropiado para la introducción de alimentación complementaria en la dieta del bebé', en el que asegura que no hay evidencia que demuestre que el inicio de la alimentación complementaria antes de los 6 meses de edad sea beneficioso o perjudicial

 
 
Aseguran que no existe una edad precisa a la que se deba introducir alimentación complementaria 
"No existe una edad precisa a la que se deba introducir alimentación complementaria en general a todos los niños europeos, sino que va a depender de las características y desarrollo de cada niño en particular", ha dicho la organización.
 
La mayoría de los niños no necesita alimentación complementaria antes de los 6 meses de edad porque la leche materna proporciona suficientes nutrientes hasta esa edad, excepto para los bebés en riesgo de carencia de hierro (nacidos con escasas reservas de hierro: prematuros, nacidos con poco peso, o que tienen una velocidad de crecimiento elevada), que se pueden beneficiar de la introducción temprana de alimentos complementarios que sean fuente de hierro.
 
En este punto, la EFSA ha señalado que no hay riesgo siempre que los alimentos tengan una textura apropiada a la edad, sean adecuados nutricionalmente y preparados siguiendo las buenas prácticas de higiene, y cumplan las recomendaciones nacionales relacionadas con la alimentación (evitar la sal, azúcar o leche que no sea de fórmula).
 
Ante esto, el organismo ha informado de que el desarrollo neurológico del niño determina cuándo introducir algunos alimentos complementario. Por ejemplo, los purés y alimentos con cuchara se pueden incluir entre los 3 y 4 meses de edad, que es cuando el bebé puede sujetar y controlar la cabeza y se reduce el reflejo de extrusión; mientras que los alimentos sólidos que pueden coger con los dedos, cuando pueden estar sentados sin ayuda, lo que suele ser a los 5 o 7 meses.
 
Asimismo, prosigue, el hecho de que un bebé esté desarrollado neurológicamente antes de los 6 meses para progresar a una dieta más diversificada no implica que sea necesario introducir la alimentación complementaria antes.
 
"No hay razón para posponer la introducción de alimentos potencialmente alergénicos (huevo, cereales, pescado, cacahuetes) y gluten. Se pueden introducir al mismo tiempo que el resto de alimentos, ya que el retraso no influye en el riesgo de desarrollar alergias o enfermedad celiaca", ha zanjado la EFSA.

Actividad física para niños

Estar físicamente activo es una parte muy importante de un estilo de vida saludable. ¡Siga leyendo y descubra formas muy divertidas de conseguir que los niños hagan ejercicio! La práctica habitual de ejercicio ayuda a los niños a tener unos músculos y huesos mucho más fuertes, a mantener un peso saludable, a subir la auto estima, a reducir el estrés y la ansiedad y a dormir mejor. A pesar de todas las ventajas de estar físicamente activo, según el sistema de vigilancia, menos del 35% de niños realizan la cantidad de actividad física recomendada. Esta falta de ejercicio periódico impide que los niños alcancen su potencial completo de buena salud, lo que ocasiona que tengan menos energía para la escuela y supone un riesgo de enfermedades crónicas como puede ser la obesidad, diabetes e hipertensión.

 

Colesterol en la infancia

Las Enfermedades cardiovasculares (ECV), son una de las principales causas de enfermedad y mortalidad en los países industrializados.Son responsables de más del 40% de todas las muertes.Aunque las manifestaciones de estas enfermedades tienen lugar, generalmente, en la edad adulta, el sustrato patológico, la famosa "placa de ateroma", comienza en las primeras etapas de la vida. Éste es un proceso que empieza en la infancia con la aparición de las estrías lipídicas en la pared arterial, que puede progresar en la adolescencia y juventud con el desarrollo de las placas de ateroma, y que se expresa clínicamente en adultos con la obstrucción arterial, la cual ocasiona enfermedad cardiovascular (angina, infartos), cerebrovascular (Trombosis cerebral) o vascular periférica. Dado que este proceso es la principal causa de morbi-mortalidad en los países desarrollados, su prevención debe iniciarse cuando se inicia el proceso, es decir, en la edad pediátrica. En este sentido merece la pena destacarse los estudios de Bogalusa (1986), llevados a cabo en jóvenes que murieron en accidentes, homicidios o suicidio. Se encontró una relación lineal directa entre las concentraciones de colesterol total en el suero, antes del fallecimiento, y el porcentaje de superficie total afectada por las estrías de grasa en la aorta. Aquellos jóvenes cuyas concentraciones de colesterol total se encontraban entre 140 y 170 mg/dl, tenían el 25% de la superficie de la aorta afectada por las estrías grasas. Los niños y jóvenes que tenían más de 200 mg/dl presentaban el 50% de la superficie afectada. La correlación era mayor si además de las cifras de colesterol total se tenía en cuenta las cifras de Colesterol-LDL antes del fallecimiento.

El colesterol y los triglicéridos son grasas o lípidos insolubles en agua que forman parte de las células del organismo y son transportados en sangre unidos a unas proteínas formando unas macromoléculas llamadas lipoproteínas. Para su estudio debemos considerar los niveles de colesterol total (C-total), Colesterol unido a Lipoproteínas de Alta densidad (C-HDL) y colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad (C-LDL). Como muchos conocemos, hasta hace unos años sólo se hablaba de colesterol total y no se diferenciaba entre los distintos tipos que existen. Actualmente, y gracias a los avances de las ciencia, podemos afinar y diferenciarlos, sobre todo entre el colesterol " bueno "(C-HDL) y colesterol "malo" ( C-LDL).

 

 

INDICACIONES DEL TRATAMIENTO DIETETICO

 

Los diferentes Comités de Nutrición han realizado las siguientes puntualizaciones:

 

Por debajo de los 2 años no es necesario, ni prudente, la restricción de grasas o calorías en la dieta de un niño sano. La lactancia materna debe constituir la alimentación óptima desde el punto de vista nutricional.

 

Por encima de los 2 años es conveniente modificar la dieta del niño reduciendo la grasa a un 30% del total de calorías, lo ácidos grasos saturados ( Sobre todo grasas de origen animal) no serán más del 10% de aquella y el aporte de colesterol será menos de 300 mg/día.

 

Durante tota la infancia y adolescencia es esencial un aporte adecuado de energía y nutrientes para que el crecimiento sea normal.

 

Las modificaciones en la dieta deben introducirse de manera progresiva, lo cual será beneficioso para el niño y su familia.